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Prevención de enfermedades en el olivar con tratamiento de cobre

Tratamiento preventivo con cobre para el olivo contra repilo, tuberculosis y antracnosis o aceituna jabonosa

Una vez finalizada la campaña de recolección en el olivo es momento de curar las heridas provocadas por el vareo y las máquinas de recolección. Dichas heridas favorecen la entrada de patógenos y enfermedades como, repilo, tuberculosis y antracnosis o aceituna jabonosa.

Para ello es recomendable realizar un tratamiento de Cobre que ayude a endurecer y reparar dichas heridas, de esta manera estaremos previniendo que se puedan comprometer tanto la salud del olivar como la de futuras cosechas.

El cobre posee una alta eficacia y persistencia por lo que está especialmente recomendado en invierno frente a bajadas de temperatura por su efecto de choque. Cuidatree recomienda consultar dosis de Cobre y formulaciones con su asesor de confianza.

REPILO (Fusicladium oleagineum = Spilocea oleagina)

Detalle al microscopio de repilo
Fotografía: Jordi Mateu Pozuelo

Es un coleóptero perteneciente a la familia Scolytidae. Hace décadas estaba considerada una plaga importante. Pero hoy en día gracias a una buena gestión con las leñas de poda, se ha reducido su presencia a zonas marginales o puntos donde se abandona descuidadamente dicha leña. días para dispersarse, causar infecciones en otras hojas y extender la enfermedad en la parcela. Por esto, el repilo es especialmente importante en los periodos húmedos del otoño-invierno y en primaveras lluviosas y frescas, periodos clave que deben ser considerados para prevenir el desarrollo de la enfermedad. (Tomado de Bejarano et al., 2011).

Síntomas y daños

Defoliación y la consiguiente pérdida de productividad. Es muy rara la infestación del fruto, y cuando se produce hay una pérdida en la calidad del aceite.

Hoja de olivo con manchas viejas de repilo
Fotografía: Manuel Ruiz Torres
Distintos tipos de manchas de repilo en el haz de las hojas
Fotografía: Pilar Gándara Carretero
Síntoma de repilo en fruto
Fotografía: Francés García Figueres

Seguimiento y estimación del riesgo para el cultivo

Hojas con manchas de «ojo de gallo»
Fotografía: Manuel Ruiz Torres
Ramilla defoliada por efecto del repilo
Fotografía: Manuel Rodríguez Pérez
  • Selección de la parcela de muestreo

Si el olivar es homogéneo (en cuanto a condiciones ambientales: climatología, suelo), el muestreo que se realice sería válido para una superficie de 300 ha.

  • Número de árboles en cada parcela de muestreo

20 árboles homogéneos.

  • Número unidades de muestreo secundarias

20 hojas seleccionadas en todas las direcciones.

  • Trampas que deban utilizarse: descripción, número y modo de uso

No se utilizan trampas.

  • Definición de las variables que se miden

Se anotará el número de hojas con manchas de repilo visible y/o repilo latente, y la variable es “Porcentaje de hojas con síntomas = (Nº de hojas con síntomas / Nº de hojas observadas) por 100” Repilo latente es el momento en que el hongo ha invadido la hoja, pero todavía no ha dado lugar a los síntomas visibles. Para detectarlo hay que sumergir las hojas en una solución de sosa caústica al 5% durante 20 minutos. Si existe repilo latente aparecerán unos puntos negros, como hechos con rotulador, en el haz de la hoja.

  • Época de muestreo

Final de verano, antes de las primeras lluvias. Final del invierno, antes de que se den las condiciones ambientales favorables. En primaveras muy lluviosas, y dado que las hojas nuevas son más sensibles al ataque del hongo, es recomendable hacer otra evaluación del grado de ataque en la segunda mitad de la primavera.

Medidas de prevención y/o culturales

Fotografía: Manuel Rodríguez Pérez

De manera general, es necesario llevar a cabo podas que favorezcan la aireación del interior del árbol, y de este modo, que las hojas mojadas se sequen más rápido. Además, en aquellas zonas que tengan unas características ambientales propicias para este hongo, es necesario no excederse en el abono nitrogenado.

Igualmente, en nuevas plantaciones en zonas que tengan condiciones ambientales muy favorables para el desarrollo de la enfermedad, pueden utilizarse variedades resistentes al repilo, como Lechín de Sevilla, Manzanilla de Hellín o Picudo de Montoro, y si es posible, disponer las hileras de tal manera que disminuya las horas de sombra en los árboles. Las descritas en las medidas de prevención.

Umbral/Momento de intervención

Se recomienda hacer un tratamiento químico al llegar al siguiente umbral: Cuando hay más de 1 % de hojas con repilo visible y/o latente. Si en el período de desarrollo del hongo inmediatamente anterior (primavera u otoño anterior) hubo un ataque superior al 1% de hojas con repilo visible, puede hacerse un ataque preventivo si hay condiciones ambientales propias para el hongo.

Medidas alternativas al control químico

Para minimizar el uso de los medios químicos, hay que considerar las medidas de prevención y/o culturales, pudiendo ser alternativas al control químico.

Medios químicos

Se podrán utilizar los productos fitosanitarios autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Que algunas formulaciones, tal y como indica el fabricante, solo pueden utilizarse al final del invierno o en primavera.

Escoger el tipo de materia activa en función del grado de infestación: si es incipiente, formulados que tienen una función preventiva y si está más desarrollada, fungicidas orgánicos con acción traslaminar.

A la hora de seleccionar los medios de control se priorizaran siempre las medidas de prevención y/o culturales, seguidas por el resto de medidas alternativas al control químico y por último los medios químicos.

TUBERCULOSIS (Pseudomonas savastanoi pv.savastanoi)

Descripción

A diferencia de las enfermedades anteriores, la Tuberculosis del olivo está causada por una bacteria, Pseudomonas savastanoi pv. savastanoi, que tiene como huesped principal al olivo, aunque puede también afectar a Fresno y Adelfa. La Tuberculosis se caracteriza porque la bacteria forma tumores en las ramas, que son menos frecuentes o inusuales en hojas y frutos.

Los tumores jóvenes suelen ser verdes y de aspecto liso y los tumores viejos son marrones y muy prominentes. Estas estructuras dan cobijo a la bacteria de una estación a la siguiente, constituyendo por tanto el principal lugar en el que se encuentra el inóculo que inicia las epidemias aunque también se ha demostrado la presencia epifita de esta bacteria en ramas y hojas así como su migración por el interior de las plantas, y la existencia de infecciones latentes que pueden tardar varios meses en dar lugar a síntomas visibles.

La calidad del aceite puede disminuir cuando los frutos se ven afectados por la enfermedad. La bacteria necesita agua libre para dispersarse y multiplicarse y heridas para producir una nueva infección. En presencia de agua libre este patógeno puede producir exudados que, lavados por el agua de lluvia, arrastran las bacterias y las dispersan a otras ramas o árboles vecinos. Una vez allí necesitan una herida para infectar el tejido vegetal.

Los periodos más favorables para la dispersión de P. savastanoi pv. savastanoi son el otoño y la primavera, coincidiendo con las lluvias, aunque los tumores se suelen formar con mayor frecuencia en primavera debido posiblemente a que en esta estación las temperaturas son más adecuadas para la actividad de la bacteria. (Tomado de Bejarano et al., 2011).

Detalle de verruga producida por un
ataque de tuberculosis

Fotografía: Manuel Ruiz Torres

Síntomas y daños

La presencia numerosa de los tumores o “verrugas” produce un debilitamiento general y pérdida de productividad.

Síntomas en ramitas
Fotografía: Juana Páez
Olivo afectado por tuberculosis
Fotografía: Manuel Rodríguez
Síntomas en haz de la hoja
Fotografía: Manuel Rodríguez
Síntomas en hoja
Fotografía: Juana Páez
Síntoma en fruto
Fotografía: Juana Páez

Seguimiento y estimación del riesgo para el cultivo

– Selección de la parcela de muestreo: hay que hacer un muestreo sólo si se aprecian daños, y hay que determinar el alcance de los mismos.

– Número de árboles en cada parcela de muestreo: árboles con síntomas.

– Número unidades de muestreo secundarias: principalmente ramitas.

– Trampas que deban utilizarse: descripción, número y modo de uso: no se utilizan trampas

– Definición de las variables que se miden: hay que apreciar los síntomas característicos de esta enfermedad, que son los tumores o verrugas, que se encuentran en ramitas y otras partes del árbol.

– Época de muestreo: en cualquier momento del período vegetativo.

Medidas de prevención y/o culturales

Para nuevas plantaciones se recomienda:

  • Utilizar plantas con certificación de estar libres del patógeno.

En caso de proximidad de parcelas infestadas de tuberculosis, pueden utilizarse variedades con cierto grado de resistencia: Lechín de Granada, Manzanilla Cacereña.

En árboles y/o parcelas afectadas:

  • Eliminar las partes con tumores, desinfectando los utensilios al pasar de una rama a otra y podando primero las plantas sanas.
  • Extremar el cuidado para evitar las heridas. No realizar la recolección en días lluviosos​.

Umbral/Momento de intervención

No hay un umbral de intervención. Para los casos en los que existan daños previos de poda y ante situaciones en las que se prevean heladas o granizo que puedan agravar los daños e incluso inmediatamente después de producirse los mismos, se podrán tratar los árboles con formulados autorizados.

Medidas alternativas al control químico

Para minimizar el uso de los medios químicos, hay que considerar las medidas de prevención y/o culturales, pudiendo ser alternativas al control químico.

Medios químicos

Se podrán utilizar los productos fitosanitarios autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

A la hora de seleccionar los medios de control se priorizaran siempre las medidas de prevención y/o culturales, seguidas por el resto de medidas alternativas al control químico y por último los medios químicos.

ANTRACNOSIS O ACEITUNA JABONOSA (Colletotrichum spp.)

Descripción

El hongo que causa la Antracnosis pertenece a las especies Colletotrichum gloeosporioides y Colletotrichum acutatum, que se desarrollan en las zonas húmedas del sur y del norte de la península. En Andalucía la mayoría de los aislados del patógeno están más relacionados con la segunda especie. La Antracnosis se desarrolla durante la maduración del fruto y el hongo que la produce requiere una humedad relativa por encima del 90% para causar infecciones y lluvia para su dispersión de unos frutos a otros. Si las condiciones ambientales son adecuadas pueden tener lugar varios ciclos de infección durante la maduración de la aceituna. (Tomado de Bejarano et al., 2011).

Ramas secas, afectadas de antracnosis
Fotografía: Juana Páez

Síntomas y daños

Esta enfermedad se manifiesta por dos síndromes: la podredumbre de las aceitunas y la desecación de las ramas. El primero es el más característico y consiste en una podredumbre total o parcial del fruto, que suele tener lugar con mayor frecuencia en el fruto maduro que en el joven, en el que se desarrollan lesiones necróticas deprimidas de color ocre o pardo. Se trata por tanto de una enfermedad que tiene gran influencia en la calidad del aceite, ya que las aceitunas con podredumbre acaban secándose y caen al suelo o permanecen momificadas en las ramas. El segundo síndrome consiste en la desecación y marchitez de las hojas, seguidas de la desecación, defoliación y muerte apical de las ramas, en las que no se producen nuevos brotes. Esto parece ser debido a las toxinas producidas por el hongo en los frutos afectados, que se encuentran en las ramas que muestran desecación.

“Aceitunas jabonosas” o frutos afectados por antracnosis.
Fotografías: Juana Páez

Periodo crítico para el cultivo

La Antracnosis se desarrolla durante la maduración del fruto y el hongo que la produce requiere una humedad relativa por encima del 90% para causar infecciones y lluvia para su dispersión de unos frutos a otros. Si las condiciones ambientales son adecuadas pueden tener lugar varios ciclos de infección durante la maduración de la aceituna.

Seguimiento y estimación del riesgo para el cultivo

– Selección de la parcela de muestreo: hay que hacer un muestreo sólo si se aprecian daños, y hay que determinar el alcance de los mismos.

– Número de árboles en cada parcela de muestreo Árboles con síntomas.

– Número unidades de muestreo secundarias : Hay que examinar ramitas (si se produce la desecación) y/o frutos, si tienen los síntomas característicos.

– Trampas que deban utilizarse: descripción, número y modo de uso. No se utilizan trampas.

– Definición de las variables que se miden: síntomas de desecación característicos en ramitas y de podredumbre en el fruto. Se recomienda la confirmación del diagnóstico por parte de un laboratorio de diagnóstico.

– Época de muestreo: para los síntomas de desecación de ramitas, a lo largo del período vegetativo, para los frutos, a partir del inicio del envero.

Medidas de prevención y/o culturales

Igualmente, en nuevas plantaciones en zonas que tengan condiciones ambientales muy favorables para el desarrollo de la enfermedad, pueden utilizarse variedades resistentes al repilo plomizo, como Picual o Frantoio, y evitar las altas densidades de plantación. Las descritas en las medidas de prevención. Además, en las parcelas donde esté diagnosticada la enfermedad, es importante retirar los frutos afectados del suelo o ramas, o directamente eliminar las ramas con abundantes frutos momificados.

Umbral/Momento de intervención

No hay un umbral de intervención. Se recomienda tratar solo en zonas de riesgo (donde ya se ha confirmado la presencia de la enfermedad) y con variedades sensibles. Pueden hacerse tratamientos preventivos si hay condiciones ambientales propicias para el hongo, siempre que este haya sido diagnosticado en el otoño anterior. El momento sería en el cuajado y endurecimiento de hueso, o al final de verano. En este último caso, el tratamiento también es útil para el repilo.

Medidas alternativas al control químico

Para minimizar el uso de los medios químicos, hay que considerar las medidas de prevención y/o culturales, pudiendo ser alternativas al control químico.

Medios químicos

Se podrán utilizar los productos fitosanitarios autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Algunas formulaciones, tal y como indica el fabricante, solo pueden utilizarse al final del invierno o en primavera.

A la hora de seleccionar los medios de control se priorizaran siempre las medidas de prevención y/o culturales, seguidas por el resto de medidas alternativas al control químico y por último los medios químicos.

Información extraída de “Guía de gestión integrada de plagas Olivar” del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

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