Cuidatree

Cuidatree. Protectores agrícolas ecológicos

PODREDUMBRE GRIS O BOTRITIS DE LA VID

PODREDUMBRE GRIS o BOTRITIS DE LA VID
(Botrytis cinerea Pers.)

Información sobre la Podredumbre Gris o Botritis de la Vid y medidas de protección ante estas enfermedades.

Descripción:

La podredumbre gris o botritis es una enfermedad causada por un hongo, Botrytis cinerea, que está presente en todas las zonas vitícolas de la Península, aunque su incidencia es mayor en las zonas húmedas, principalmente en la cornisa cantábrica. No es un patógeno específico de la vid, dado que puede atacar a muchas plantas silvestres y cultivadas. El hongo inverna fundamentalmente en forma de esclerocios, formados en el otoño en los sarmientos y también como micelio en la corteza y en las yemas. En primavera los esclerocios y el micelio producen conidias que son la fuentes de inoculo para la infección. La penetración de las conidias en la planta se produce a través de los estomas, o a través de heridas naturales o provocadas. Una vez en el interior de los tejidos, el hongo produce la descomposición de los mismos, tras lo cual se hace visible en el exterior un micelio que produce conidióforos con conidios que inicialmente son de color blanco pero que en pocos días adquiere un color grisáceo característico de la enfermedad. Las conidias son diseminadas por el agua y el viento y su número, tras sucesivas contaminaciones, va aumentando desde el desborre, alcanzando un máximo durante el envero-maduración para ir disminuyendo posteriormente. En otoño, el hongo forma de nuevo los órganos de conservación para pasar el invierno que son los esclerocios.

PODREDUMBRE GRIS o BOTRITIS DE LA VID (Botrytis cinerea Pers.)

Síntomas y daños:

El hongo ataca a todos los órganos verdes de la vid, pero principalmente a los racimos. En primaveras húmedas, las yemas y los brotes infectados se vuelven marrones, se necrosan y secan. En el caso de las hojas, al final de la primavera y antes de la floración, aparecen manchas necróticas de contorno irregular, pardo-rojizas y frecuentemente localizadas en el margen del limbo que pueden cubrirse de un polvillo gris. Estos ataques generalmente no tienen importancia económica. En el caso de los racimos, durante el período de floración-cuajado el hongo puede invadir las inflorescencias que se pudren y caen.

Al final de la floración también puede afectar a los capuchones florales, extendiéndose a partir de aquí al pedicelo o al raquis originando manchas marrones que posteriormente oscurecen, y ocasionando la pérdida de las porciones del racimo que están por debajo del área necrosada. Los ataques en esta época pueden producir una importante merma en la cosecha. A partir del envero las uvas se infectan directamente a través de la epidermis o de heridas causadas por insectos, oídio u otros. El desarrollo de la podredumbre se ve favorecido por las condiciones de elevada humedad, habiendo aspectos varietales como la compacidad de los racimos o el grosor de la epidermis que también influyen en su desarrollo. Los ataques en esta época además de reducir la cosecha suponen una disminución en la calidad de la misma.

Periodo crítico para el cultivo:

En la fenología del cultivo se consideran 4 momentos críticos para el control de la enfermedad: fin de floración /inicio de cuajado, cierre de racimo, inicio de envero y 21 días antes de la vendimia, siendo especialmente importante el tratamiento al inicio del envero. Atendiendo a estos momentos, los tratamientos se llevarán a cabo de forma preventiva, considerando las condiciones meteorológicas, principalmente humedad, el vigor del cultivo y la sensibilidad varietal. La infección a temperaturas óptimas en torno a 18ºC, se produce en presencia de agua o con humedad relativa superior al 90%, requiriendo para ello unas 15 horas. A temperaturas más bajas se requiere más tiempo.

Seguimiento y estimación del riesgo para el cultivo:

Seguimiento y control de las variables climáticas, principalmente humedad y temperatura, que determinan las condiciones de riesgo de la enfermedad.

Medidas de prevención y/o culturales:

Evitar el exceso de vigor de los viñedos, eligiendo un patrón, en el momento de la plantación, adaptado a la zona y a su régimen pluviométrico, y que, considerando el vigor de la variedad elegida, garantice un desarrollo de las cepas lo más equilibrado posible. Los desnietados y despuntes, así como los deshojados realizados tras la floración y cuajado, favorecen la aireación de los racimos, disminuyen el riesgo de contaminación del hongo y favorecen la acción de los fungicidas aplicados. En caso de mantener las filas enherbadas, realizar desbrozados frecuentes. No abusar de los abonos nitrogenados. Tener en cuenta la mayor sensibilidad de las variedades de racimos compactos. Se recomienda evitar la proximidad a la plantación de restos vegetales y la acumulación durante las fases finales del cultivo de racimos de destrío sobre el suelo.

Umbral/Momento de intervención:

Como se citaba anteriormente, y con carácter general, se actuará de manera preventiva atendiendo a las condiciones meteorológicas, sensibilidad varietal, y considerando los referidos momentos críticos.

Medidas alternativas al control químico:

Para minimizar el uso de los medios químicos, hay que considerar las medidas de prevención y/o culturales, pudiendo ser alternativas al control químico.

Medios químicos:

Aplicar los productos de manera preventiva. Prevenir todo tipo de heridas en las bayas (p.ej. las causadas por oídio, polilla…), que constituyen una vía de entrada de la botritis. Es importante respetar el número de aplicaciones máximas al año marcadas en los productos, así como alternar el uso de productos de familias distintas para evitar la aparición de resistencias. Realizar la última aplicación preferentemente 21 días antes de la vendímia.

Bibliografía:

Para más datos, consultar: “Los parásitos de la vid. Estrategias de Protección Razonada”. Coedición MAPA y Mundi-Prensa. 5ª edición, 2004. “Plagas y enfermedades de la vid”. Libro de The American Phytopathological Society publicado por Ediciones Mundi-Prensa, 1996.

PROTECTORES RECOMENDADOS PARA VIña

Variedades: Bobal, garnacha Tintorera, Macabeo, Tempranillo, Cabernet Sauvignon.

Protectores Cuidatree recomendados para vid:

    • 35×20 perforado
    • 50×14 perforado,
    • 60×14 perforado.