Cuando pensamos en contaminación plástica, nuestra mente viaja casi automáticamente al océano: la isla de basura del Pacífico, tortugas atrapadas en redes o ballenas con el estómago lleno de bolsas. Es una imagen poderosa y visible. Sin embargo, tierra adentro, en nuestros campos y bosques, se está gestando una crisis igual o más grave, pero mucho más difícil de ver: la de los plásticos agrícolas y forestales.
Miles de hectáreas de cultivos y proyectos de reforestación están cubiertas de protectores de polipropileno, mallas y tubos de crecimiento. Pero, ¿qué pasa con ellos cuando «desaparecen» de nuestra vista?
¿A dónde va a parar todo ese plástico?
A diferencia de una botella que flota en el mar, el protector de un árbol o el plástico de acolchado agrícola tiene un destino más insidioso. Al degradarse por la acción del sol (fotodegradación) y el viento, no desaparece; se fragmenta.
El viaje de este plástico suele seguir tres caminos:
El entierro silencioso (El sumidero de suelo): La mayoría de estos plásticos se quiebran en pedazos cada vez más pequeños hasta convertirse en microplásticos y nanoplásticos. Estos se integran en la estructura misma de la tierra, mezclándose con el humus y la arcilla.
La infiltración en la cadena alimentaria: Al volverse microscópicos, estos plásticos son ingeridos por la fauna del suelo (como las lombrices) o, peor aún, pueden ser absorbidos por las raíces de los cultivos, entrando directamente en las frutas y verduras que consumimos.
El viaje retardado al mar: Muchos protectores abandonados en montes o cerca de cauces secos (ramblas) actúan como una «bomba de relojería». Una lluvia torrencial puede arrastrarlos kilómetros abajo, convirtiendo el campo en un afluente de basura que, irónicamente, termina sumándose a la contaminación marina.



¿Contamina más que el plástico en el mar?
La respuesta corta es: Probablemente sí, y con mayor concentración.
Nos alarmamos por el mar porque el plástico allí es evidente; flota y se mueve. Pero los estudios recientes son inquietantes:
La cifra oculta: Se estima que los suelos agrícolas pueden contener hasta 23 veces más microplásticos que los océanos.
La toxicidad química: Estos plásticos no son inertes. A menudo contienen aditivos (estabilizadores UV, colorantes) que, al degradarse en la tierra, lixivian químicos tóxicos directamente donde crecen nuestros alimentos y donde se filtran nuestros acuíferos.
Mientras que en el mar el plástico se dispersa en una masa de agua inmensa, en la tierra se concentra en las capas superficiales del suelo, asfixiando las raíces y reduciendo la fertilidad de la tierra a largo plazo.
La paradoja de la reforestación «verde»
Quizás el punto más irónico y doloroso es el de las reforestaciones. En un esfuerzo loable por combatir el cambio climático, plantamos millones de árboles. Sin embargo, para protegerlos de herbívoros o del frío, colocamos un tubo de plástico a cada uno.
El problema surge cuando falta gestión:
La vida útil del protector es de 3 a 5 años. La vida del plástico es de cientos de años.
En muchos proyectos, no existe presupuesto para volver al monte a retirar los protectores una vez que el árbol ha crecido. El resultado son bosques «zombis» donde el árbol vive, pero su base está estrangulada por un plástico que se deshace lentamente, contaminando el mismo ecosistema que intentábamos salvar.
Lo que no se ve, también mata
La contaminación plástica en la agricultura y la reforestación es una «marea silenciosa». No sale en las noticias porque no vemos islas de basura flotando sobre los campos de trigo, pero está ahí, bajo nuestros pies, comprometiendo la salud de nuestro suelo y nuestra comida.
No se trata de demonizar la agricultura ni la reforestación, sino de exigir responsabilidad. El uso de materiales biodegradables, compostables o la obligatoriedad legal de retirar los residuos tras su vida útil no son opciones de lujo; son necesidades urgentes si no queremos que nuestros bosques y huertos se conviertan en los vertederos del futuro.
Si buscas una alternativa biodegradable a los protectores de plástico tradicionales, Cuidatree es tu aliado en esta lucha.


